Enálage es una función poética donde de repente hay una cambio de personaje por es autor. Se le encuentra por todo el antiguo testamento. Aquí es un ejemplo en Salmos 23: [Tercera persona] 1 El Señor es mi pastor, nada me faltará. 2 En lugares de delicados pastos él me hará descansar; junto a aguas de reposo él me pastoreará. 3 Él confortará mi alma. Él Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. [Segunda persona] 4 Aunque ande en valle de sombrade muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tú vara y tu cayadome infundirán aliento. 5 Tú aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; tú me unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. 6 Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días (Salmos 23)
El Libro de Mormón contiene también enálages. Aquí es un ejemplo en salmos de Nefi: [Tercera persona]
20 Mi Dios ha sido mi apoyo; él me ha guiado por entre mis aflicciones en el desierto; y él me ha preservado sobre las aguas del gran mar. 21 Él Me ha llenado con su amor hasta consumir mi carne. 22 Él Ha confundido a mis enemigos hasta hacerlos temblar delante de mí. 23 He aquí, él ha oído mi clamor durante el día, y él me ha dado conocimiento en visiones durante la noche. [Segunda persona]
30 ¡Regocíjate, oh mi corazón, y clama al Señor y dile: Oh Señor, te alabaré para siempre! Sí, mi alma se regocijará en ti, mi Dios, y la roca de mi salvación. 31 ¿Redimirás mi alma, oh Señor? ¿Me librarás de las manos de mis enemigos? ¿Harás que yo tiemble al aparecer el pecado? 32 ¡Estén cerradas continuamente delante de mí las puertas del infierno, pues quebrantado está mi corazón y contrito mi espíritu! ¡No cierres, oh Señor, las puertas de tu justicia delante de mí, para que yo ande por la senda del apacible valle, para que me ciña al camino llano! 33 ¡Oh Señor, envuélveme con el manto de tu justicia! ¡Prepara, oh Señor, un camino para que escape delante de mis enemigos! ¡Endereza mi sendero delante de mí! No pongas tropiezo en mi camino, antes bien despeja mis vías ante mí; y no obstruyas mi sendero, sino más bien las vías de mi enemigo. 34 ¡Oh Señor, en ti he puesto mi confianza, y en ti confiaré para siempre! No pondré mi confianza en el brazo de la carne; porque sé que maldito es aquel que confía en el brazo de la carne. Sí, maldito es aquel que pone su confianza en el hombre, o hace de la carne su brazo. [Tercera persona] 35 Sí, sé que Dios dará liberalmente a quien pida. Sí, mi Dios me dará, si no pido impropiamente. [Segunda persona] Por lo tanto, elevaré hacia ti mi voz; sí, clamaré a ti, mi Dios, roca de mi rectitud. He aquí, mi voz ascenderá para siempre hacia ti, mi roca y mi Dios eterno. Amén. (2 Nefi 4) Una vez más, el Libro de Mormón sigue las formularias literarias. En este caso el cambio de personaje fue entendido para acercar la persona más cerca de Dios, tal como lo hizo en Salmos 23.
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